Si eres lector de nuestro blog habitual ya habrás leído sobre que es una tisana, pero para los más despistados recordamos que se trata de la infusión de plantas o hierbas medicinales, junto otro tipos de ingredientes como flores, raíces, o incluso frutas deshidratadas, en agua caliente.

¿Para qué sirve una tisana?

Las tisanas suelen tomarse como remedio para alguna patología o con el fin de prevenir algún mal. Según la planta que sea tendrá un principio activo que se encuentra en la raíz, la hoja, el tallo, la semilla o la flor de la planta, y dependiendo de la intensidad del mismo en la planta se utilizará en polvo o en hoja entera.

gracias a las tisanas podemos beneficiarnos de todas las propiedades de una planta

La preparación de una tisana es bastante sencilla y puede ser realizada fácilmente en casa. Hoy en día existen numerosas tisanas e infusiones con propiedades que llevan aromas incorporados, por lo que resultan mucho más agradables a la hora de ser consumidas. Recomendamos siempre tomarlas en formato a granel, pues sus efectos son mucho más potentes y notorios que las clásicas infusiones que van en bolsita de papel.

Existen tres métodos de preparar una tisana que son la infusión, la decocción, y la maceración. Estos tres métodos se diferencian del modo que la planta se disuelve en el agua, y según el tipo de planta o tisana podremos emplear una u otra. También depende mucho el fin que queramos conseguir.

Decocción

Para la decocción se añade en una olla la parte de la planta que vayamos a decocer en agua hirviendo. A continuación se tapa el recipiente y se pone a fuego medio durante el tiempo indicado según el tipo de planta. A continuación se debe de filtrar aún estando caliente para que no pierda propiedades, y tomar en la mayor brevedad posible.

Maceración

Para la maceración se deja la planta sumergida en agua durante un tiempo determinado, dependiendo del efecto que queramos conseguir o de los beneficios que queramos aprovechar. Luego al igual que en la decocción se debe de filtrar.

Infusión

La infusión es la forma más habitual de tomar una tisana. Se emplea sobre todo en casos en los que el contacto demasiado tiempo con agua hirviendo o con el agua en general hace que la planta pierda propiedades. Para la infusión se hierve agua y se vierte sobre las plantas dejando infusionar entre 5 y 10 minutos. Para que se aprovechen mejor sus propiedades conviene dejar tapado el recipiente donde infusiona.

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