El precio del té

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Cosechadora de té
Cosechadora de té

Seguramente muchas veces te has cuestionado el precio del té al entrar en alguna tienda, y habrás dicho:

 

Pero… ¡por Dios! ¿Por qué es tan caro? ¿Lleva oro? ¿Caviar?

 

Bueno, depende de que té te refieras, puedes encontrarlo con partículas de oro, pero no es lo habitual, ni es a lo que nos referimos en este artículo. El té es un producto, un alimento, muy variado. Podemos compararlo con el vino, campo en el que sabemos que hay vinos y hay VINOS, dependiendo de su calidad tendrán un coste u otro. Pues exactamente lo mismo ocurre con el té.

Ya en esta revista de té hemos realizado varios artículos sobre la importancia de la calidad del té o haciendo alusión al precio del té japonés, por ejemplo. Pero ahora queremos que sepas más el motivo del precio del té en una tienda, y deja de pensar que todo el beneficio va para el dependiente.

En primer lugar está el agricultor, quien en muchas ocasiones paga tributos por los terrenos, en otras para productos para mantener la producción tipo protectores y pesticidas. En el caso de que su cosecha sea BIO, necesita hacerse de seguros, no muy económicos para asegurarse que puede pagar los costes en caso de una catástrofe natural o que llegue una plaga.

En segundo lugar están los cosechadores, en gran mayoría de países son mujeres, y quizás, y lamentablemente, sean las que menos cobran. El trabajo de un cosechador es bastante duro y agotador, estando muchas veces en riesgo de ser víctimas de picaduras de insectos venenosos o mordeduras de todo tipo de fauna, desde serpientes hasta en algunos países grandes felinos. Además tienen que cargar con la cosecha que van realizando a su espalda durante todo el rato.

Una vez se recolecta el té se lleva a fábrica, casi siempre cerca de los jardines o en los mismos. Aquí el té tiene su primer transporte. En fábrica se realiza el trabajo de conversión de la planta, la cual se hace manual, con un largo proceso de secado y marchitación, o bien industrialmente. En el caso manual se necesitan muchas horas de trabajadores, en el industrial, menos trabajadores, pero hay costes eléctricos y de mantenimiento de máquinas.

Una vez producido el té pasa por controles de la denominación y sanitarios, lo cual conlleva un coste. El siguiente coste aparece con los brokers que ponen este té en contacto con los compradores. En Europa, por ejemplo, es Hamburgo en Alemania, un gran puerto de entrada. Estos agentes llevan una comisión sobre la venta del té y se encargan prácticamente de todo hasta que el té está en el puerto. Lo más importante y costoso en tiempo es toda la documentación que han de preparar para ello.

Ahora viene el transporte desde el país de origen hasta Europa. Los países productores están en países muy remotos, como China, Japón, Sri Lanka, India…¿imaginas cuanto puede salir transportar toneladas de té?

Una vez en Europa, al venir del exterior de la comunidad europea, se deben de realizar una serie de análisis e inspecciones aduaneras, cuyas tasas paga el fabricante de blends o importador. El importador que luego distribuye a tiendas y sobre todo a mayoristas de todos los países, debe de pagar todo tipo de seguros, por si una mercancía es rechazada, recuperar parte del dinero que ha pagado. Hay ocasiones en las que el té tiene más pesticidas de la cuenta y ese té es rechazado, y vendido a bajo coste para otras empresas.

Una vez en la fábrica, hay personal que recepciona, lleva a cabo su propio análisis de calidad y cata, y si es válido lo emplea para su género. Ahora viene el momento de añadir más ingredientes, aromas y preparar documentación de trazabilidad. Como podéis imaginar, esto no se hace en un rato.

El siguiente paso es prepararlo y enviarlo a otros mayoristas que distribuyen a tiendas, y en los casos de algunos exportadores, lo mandan directamente a tiendas. En este caso hay más transporte que se aplica al producto.

Una vez en tienda, se le aplica el margen de venta que necesita cualquier producto que se comercializa para que esa tienda pueda existir.

Cuanto más raro sea el té que se elabora, o menos producción haya mayor será el precio en tienda, pues si hay poca producción y mucha demanda… se cumple el principio de la oferta y demanda.

En conclusión un té de calidad, nunca puede ser barato. Así que cuando encuentres té barato en una tienda, comienza a extrañarte y no te alegres. Seguramente sea té muy viejo, o té que llegó a Europa y no cumplió las expectativas de un importador y decidió venderlo a cualquier precio para al menos no perder demasiado dinero. Este té se convierte en el objeto de los lobos comerciales, quienes buscan vender lo que sea, sin dar todo el cariño y respeto a la bebida que enamora a millones de personas cada día en el mundo.

2 Comentarios

  1. Yo tuve durante 5 años una tienda de té que por desgracia de problemas de salud cerré y he probado té de muchos proveedores. Algunos no se ni como existen, o no les da vergüenza, aromas o escasos o muy químicos, y luego tés de baja calidad adornados con pétalos de colores. Casualmente estos eran los que mejor entran por el ojo en precio, los que mi vecino tenía y jugaba a ganarse a la gente con el precio. Estoy de acuerdo con este artículo.

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